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Drink the Kool-Aid

7 enero 2026

Cada pocos años aparece en tecnología una ola que promete cambiarlo todo, una «bebida milagrosa». Me viene a la cabeza (aunque soy mayor no tanto…), el Big Data, el Blockchain, el Cloud (donde algunas migraciones se están replanteando de nuevo), y actualmente estamos viviendo el momento de la IA Generativa. Como en Jonestown, la gente (los profesionales incluso) sigue bebiendo sin saber qué hay en el vaso.

El Big Data nos prometió que todo giraría en torno a los datos masivos… La realidad, en muchas organizaciones solo se construyeron dashboards vistosos y pilotos que nunca pasaron de pilotos. Además, nos pasamos el juego con vendor-lockings infumables. Blockchain iba a ser el futuro, descentralizaría todo, las finanzas, el comercio, pero lamentablemente se movió más en el terreno de la especulación que de la transformación real. No nos olvidemos del Cloud, iba a ser una revolución, y quizá es el que ha estado más cerca de conseguirlo, o lo ha conseguido parcialmente, aunque todavía hay mucho on-prem, y quizá, entre otras muchas cosas, de nuevo por el vendor-locking y porque cuando se pretendía hacer algo «serio», no era tan barato como se prometía.

Cada ola nos viene con la misma canción: «Esto lo va a cambiar todo…». Es un hecho que no hacemos software igual que hace veinte años, pero ha sido un cambio paulatino y en cierta forma, adaptable. Pero me preocupa mucho un mantra que se está escuchando alrededor del impacto de la IA generativa, muchas voces que dicen: «Tranquilos, esto es otra ola más…».

El título del post hace referencia a la cultura popular norteamericana. En noviembre de 1978, en Jonestown, más de novecientas personas murieron en un suicidio (bajo mi punto de vista asesinato) colectivo. Jim Jones instó a beber un cóctel con cianuro, sedantes y bebida en polvo. Ese acto quedó asociado con una expresión: «Drink the Kool-Aid». Esta frase se utiliza para referirse a todo aquel que sigue una idea ciegamente, sin plantearse nada, hasta las últimas consecuencias.

En esta historia hay un detalle interesante: la bebida saborizante que se incluyó en el cóctel mortal no era Kool-Aid. La bebida era Flavor Aid, una marca más barata. Pero Kool-Aid era más famoso, más fácil de recordar y esta versión, aunque falsa, se impuso.

Pero sin irme más por las ramas, este lamentable episodio refleja dos errores que hoy en día podemos cometer con la IA Generativa:

Algunos responsables de compañías consideran que la IA no cambiará su negocio, que es un nuevo hype o simplemente que su impacto será residual. Programadores que consideran que esto no les va a afectar, que su rol es intocable y que la IA no pasará de ser un asistente más. Ninguno de los dos ha hecho un análisis serio, pero tienen un veredicto definitivo.

Muchos otros se forman una opinión por hacer pruebas superficiales. Prompt fallidos, una demo aislada o incluso el uso de herramientas masivas que traen resultados desastrosos. Estos confunden Kool-Aid con Flavor Aid.

Bajo mi opinión, la diferencia esta vez es que la IA generativa no es un copiloto (un analgésico que utilizamos cuando nos duele algo), es parte del nuevo flujo de trabajo, nos va a cambiar cómo hacemos las cosas, no es un nuevo hype, es estructural. La IA va a diseñar soluciones a partir de requisitos incompletos, va a generar código, va a instrumentalizarlo, va a documentar y a generar pruebas.

Pero el verdadero riesgo no es aceptar o rechazar la IA por reflejo, el verdadero riesgo reside en no cuestionar y en no comprobarlo por nosotros mismos. No podemos construir estrategias ni arquitecturas sobre simplificaciones cómodas, pero incorrectas. Son dos cucharadas que endulzan el veneno.

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